Reacciones ante nuestra encuesta de opinión pública en Lomas de Zamora Por Arturo Pérez Blanes
En la edición del viernes pasado publicamos los resultados de una encuesta que realizamos, entre el 2 y el 9 de junio, en ocho ciudades de Lomas de Zamora: Banfield, Turdera, Temperley, Lomas centro, Llavallol, San José, Budge y Fiorito.
Le preguntamos a ochocientas personas, cien de cada ciudad, su opinión o ponderación positiva de los principales dirigentes políticos del distrito, y a cuál de esos dirigentes votaría en el supuesto de que las elecciones comunales fuesen en el corriente mes. Los cuadros con los resultados acompañan esta nota. Según nos hemos enterado, esos resultados generaron distintas reacciones, bastante dispares. Hubo dirigentes que se sintieron satisfechos, porque los porcentajes más o menos coinciden con su propia percepción de la opinión pública. Son sinceros y admiten que no miden más en intención de voto ni aceptación. Hubo un caso en particular, por cierto muy llamativo, en que un dirigente incluido en la encuesta nos llamó por teléfono declarando enfáticamente que nada de lo publicado le preocupaba, porque no está en sus planes competir por la intendencia. De todos modos, nos hubiese gustado explicarle que integró la encuesta por ser un hombre público, más allá de la decisión que tome respecto de su participación en el comicio. Sin embargo no tuvimos tiempo ni oportunidad, porque cortó la comunicación telefónica de manera abrupta. (Aunque después de disculpó por mail). Hubo otro caso en el que al enterarse de los resultados, el dirigente gritó, se exasperó y res-ponsabilizó a su equipo de colaboradores por su mala, malísima medición en intención de voto. En este caso no hubo discusión respecto de su participación electoral, porque ya está en campaña, aunque no se lo escuche de su propia boca sino por medio de las personas que lo rodean y cumplen funciones en su entorno. Se comenta que varios de esos colaboradores están hartos del mal humor de ese «candidato», razón por la cual en breve partirán con nuevo rumbo político. Uno de esos auxiliares comentó en mesa de café que parte de la bronca del referido «candidato», se debe a que recientemente le facturaron encuestas en las que encabeza la intención de voto para intendente del distrito. Y que el enojo no se debería tanto al dinero gastado en esos reportes de dudosa fiabilidad -porque disponibilidad de efectivo tiene-, sino a que teme haber sido estafado en su buena fe. Pero bueno, si cuando paga le dicen que va primero, y al leer Imágenes Regional se entera gratis que está en el fondo de la tabla, me parece hasta lógico su enojo, y humildemente creo que debería de cambiar la marca del champú. Y atención que no me refiero a que contrate nuestro servicio de encuestas, porque perdería el tiempo pues no trabajamos para políticos, sino que lo hacemos, y con mucho placer, para informar a nuestros lectores. Para terminar, quiero abordar un tema interesante y digno de ser ponderado. Hasta donde sabemos, a ninguno de los dirigentes encuestados le preocupó el ítem «Opinión Positiva», sino que se volcaron de cabeza al de «Intención de Voto». Se hundieron en los tenebrosos pantanos de la especulación electoral, sacaron la calculadora, sumaron apurados, restaron desilusionados, dividieron reflexivos, y luego ordenaron a la Sección Costura que se haga cargo de los parches necesarios, y a la Sección Tejido que haga uso de lo pertinente para la trama y urdimbre de posibles alianzas. Es decir, pusieron en marcha la industria Política según la entienden, sin mucha importancia por mejorar la imagen que la ciudadanía independiente tiene de cada uno de ellos. Que ninguno de los ocho dirigentes políticos más destacados del distrito alcance por sí mismo el 25 por ciento de opinión positiva, debería ser una preocupación sustancial. Mucho más para los cuatro últimos, quienes sumados tampoco llegan a un cuarto del total de aceptación de la opinión pública consultada. Una encuesta es una muestra del humor social, una suerte de radiografía indicadora de qué tan tomados están los pulmones del pueblo a causa de la combustión de la maquinaria política. Una encuesta carece de otro alcance y objetivo, es un instrumento teórico científico, y por definición obtiene información estadística indefinida. Sin embargo, si a las encuestas le sumamos -por ejemplo- el análisis de los resultados electorales, mediante las distintas ciencias y disciplinas sociales podemos arribar a conclusiones categóricas para la vigencia de un proceso político, o comenzar a escribir la crónica de una muerte anunciada. Todo depende del nivel de inteligencia, seriedad y compromiso moral de la dirigencia política involucrada. Allá los que prefieran ignorarlas, y más que lejos permanezcan quienes las hacen a la medida y apetencia del cliente. Desde Imágenes Regional, con nuestras encuestas apostamos a la mejora de un proceso colectivo. No nos interesan las internas partidarias, no participamos de elogios pautados, ni nos creemos árbitros de la vida insti-tucional del distrito. La próxima en la que estamos trabajando es sobre «Nivel de Satisfacción y Ponderación de Gestión en la Municipalidad de Lomas de Zamora». Es de mayor envergadura, y esperamos llegar a tiempo para publicarla en la edición de la semana que viene, de lo contrario será en la otra.
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