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Ataque a la Fábrica Militar de Pólvoras y Explosivos Villa María en Córdoba Por Arturo Larraburre
El 12 de agosto de 1974, los titulares de todos los diarios del país hablaban de dos ataques extremistas contra unidades del Ejército: la Fábrica Militar de Pólvoras y Explosivos de Villa María, Córdoba, y el Regimiento de Infantería Aerotransportada Nº 17, en Catamarca.
Aproximadamente a la 1 de la madrugada del día domingo 11 de agosto, un numeroso grupo de guerrilleros armados del ERP había atacado la Fábrica Militar de Pólvoras y Explosivos. El operativo había comenzado en la tarde del sábado 10 de agosto, cuando los extremistas llegaron al motel llamado "Pasatiempo", situado a un kilómetro de la Fábrica Militar. Diversas parejas fueron instalándose en las habitaciones. Evidentemente, eran guerrilleros que comenzaban a desplegar su plan de acción. Cerca de la medianoche coparon el lugar y se vieron reforzados con otros contingentes, montando allí una central de operaciones e instalando un equipo de radio mediante el cual dirigían el operativo. Una vez tomado el motel por los extremistas jóvenes, llegaron más tarde tres subversivos de mayor edad, sus jefes, que comenzaron a impartir órdenes a través de los equipos transmisores. En un momento se oyeron dos balazos, que fueron efectuados contra una pareja que llegó al motel en un automóvil y se alejó al notar algo sospechoso en el lugar. "Los balazos no les hicieron perder la calma", relató Guzmán. Uno de ellos, que estaba afuera, entró e informó al que parecía su jefe: "Se me disparó una pareja y puede ir a avisar a la policía". El jefe del grupo le respondió: "Dejá que venga la policía, los vamos a recibir bien". Mientras tanto, los guerrilleros se comunicaban con el exterior utilizando radiotransmisores. Dicho grupo subversivo estaba constituido por setenta personas, entre hombres y mujeres fuertemente armados, vistiendo uniformes militares. Llevaban en su cuello un pañuelo colorado, único detalle que los distinguía de los soldados del Ejército Nacional. Según testigos del copamiento del motel, los pasajeros que se encontraban en el mismo a esa hora fueron obligados a concentrarse en una de las habitaciones, mientras los guerrilleros les entregaban ejemplares de su publicación clandestina para que los leyeran durante el tiempo que durara el copamiento del motel. Minutos antes de la 1 partieron numerosos extremistas hacia la fábrica, sumándose a otros que permanecían afuera, mientras que desde el motel actuaba el "estado mayor" del ejército guerrillero. Se calcula que aproximadamente 60 guerrilleros ingresaron a la fábrica, 15 guerrilleros tomaron el motel "El pasatiempo" y 15 habrían actuado como apoyo táctico en el exterior de la fábrica. Los guerrilleros empuñaban armas automáticas y llevaban cinturones con proyectiles. Entre ellos se llamaban con nombres como "Carlos", "Jorge" o se decían "hermano". El grupo subversivo marxista contó con la complicidad de un soldado entregador, Mario Eugenio Antonio Pettiggiani, que prestaba servicios en la citada fábrica. Alrededor de la 1 de la madrugada, Pettiggiani cortó el alambrado, para permitir el ingreso del grupo comando terrorista. Mientas realizaba esta tarea fue visto por un centinela compañero suyo, ante quien disimuló acercándose amigablemente y pidiéndole que le convidara con un cigarrillo. Cuando el centinela intentó sacar el paquete, Pettiggiani lo redujo en el puesto principal de guardia. Reducido éste, se dirigió hacia otro puesto de guardia, donde estaba apostado el soldado Jorge Fernández. Al intentar someterlo, éste se resistió y Pettiggiani, con total frialdad hacia su compañero, disparó sobre él, hiriéndolo gravemente en la cabeza y en el tórax. Pettiggiani dejó, entre sus pertenencias militares, una carta en la que hacía pública su identificación con el grupo ilegal, explicando a sus compañeros los motivos que lo habían impulsado a actuar de esa forma. Se dirigieron primero hacia un grupo de viviendas, en cuyas cercanías estaba el depósito de armas y municiones. Intentaron tomar la casa del director de la fábrica, el Teniente Coronel Osvaldo Jorge Guardone, quien repelió el ataque con un intercambio de más de cincuenta disparos de armas largas, lo que motivó la fuga del grupo atacante. En la acción se apoderaron de armamentos, municiones y uniformes militares, Se estima que robaron 120 fusiles FAL, dos ametralladoras Madsen, varias pistolas ametralladoras y explosivos diversos. Tras apoderarse de las armas, los extremistas se dirigieron al casino con la evidente intención de reducir a la oficialidad allí presente. La mayoría del personal de la fábrica y sus familiares estaban reunidos ese sábado en el casino de oficiales, ya que se despedía y se daba la bienvenida a profesionales que se incorporarían. El intento fue resistido por el personal de guardia en el edificio central, originándose un tiroteo. La intensidad del fuego de los efectivos militares obligó a los atacantes a replegarse. Ya en plena retirada, el hecho de que los guerrilleros vestían uniformes militares confundió a un grupo de soldados conscriptos, permitiendo que los extremis-tas pudieran secuestrar a mi padre y al capitán García. De mi padre, a pesar del despliegue de las fuerzas policiales y militares en diversos operativos de búsqueda, nada se sabía. Como alguien dijo, "comenzaría esa madrugada del 11 de agosto de 1974 el peor de los cautiverios cometido a un militar argentino". Según testigos, todo el operativo extremista habría durado aproximadamente unas cinco horas desde su inicio. En los lugares que fueron tomados por los guerrilleros quedaron pintadas leyendas de la organización ilegal ERP. Cerca de las dos de la mañana entró al motel quien parecía ser el jefe máximo y dijo a todos: "Cierren los ojos, no miren. El operativo ha terminado, después de esperar media hora podrán salir del motel". Los guerrilleros se dieron a la fuga con los vehículos robados en la fábrica. Cargaron en ellos a los extremistas que estaban en el motel y huyeron. Finalmente se dispersaron en diferentes direcciones, mientras en un camión llevaban el armamento. En los operativos de búsqueda de los extremistas, se logró interceptar a un automóvil Fiat en el que viajaban dos de ellos. En los diarios se menciona el hecho de que el coche en el que viajaba el médico Buscaroli había sido robado en Villa María. Los diarios también asocian a este médico con el copamiento de la unidad militar de Azul, ocurrida en enero de ese mismo año, donde el teniente coronel Roberto Ibarzábal había sido secuestrado y continuaba en dicha situación. |
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