Las noticias
El periodismo en su práctica más natural Por Carlos Rubén Escobar
El peronismo sostuvo desde siempre la necesidad de instaurar en nuestro país una prensa libre y responsable. Un sueño que tenía el General Perón era llegar al día en que los periodistas manejasen los medios en forma más que independiente de las empresas que financian las publicaciones.
Por otro lado, los propietarios de los medios siempre estuvieron y están sosteniendo el autocontrol, la autocensura o censura directa. Frente a los últimos el General Perón apeló a la dignificación de los periodistas. Oscar Ivanisevich decía allá por 1949: "Frente a la libertad de prensa considerada como un derecho, surge la necesidad de una libertad de prensa como un deber". Luego agregaba que "hoy es casi una obligación publicar diarios y revistas para bien de la sociedad, porque es el pueblo el que tiene derecho a una prensa libre, es decir totalmente independiente". Lo que antecede puede considerarse como la síntesis del pensamiento peronista sobre la prensa. O sea, como hilo conductor de toda una política, de toda una concepción que, mal que les pese a los detractores, marcó rumbos en el mundo. Si bien esta tesis reconoce precursores, la Alemania nacional-socialista, y por otro al culminar la guerra, una comisión norteamericana presidida por Robert Hutchins, rector de la Universidad de Chicago, fue sin dudas el peronismo el que avanzó más en busca de los elementos que posibilitaran la transformación de la prensa para ponerla al servicio del Pueblo. Tal el caso del Estatuto del Periodista, sancionado por entonces, y que se constituyó en la más grande conquista de los trabajadores de prensa, quienes al parecer aún no han tomado conciencia de ello. Y va un ejemplo: a nadie se le mueve un pelo cuando las agencias noticiosas violan sin ningún remordimiento el artículo 31 (prohibición de suministrar información periodística a las publicaciones de la localidad donde tengan su asiento). La comisión de la Universidad de Chicago estableció que la razón de ser de la libertad de prensa es la necesidad de la sociedad democrática de estar bien informada para poder gobernarse. "La sociedad civilizada -dice el informe- es un sistema operante de ideas; vive y se modifica por el consumo de ideas. Por consiguiente, debe asegurarse que todas las ideas que tengan sus miembros estén al alcance del examen de todos ellos. Los norteamericanos partieron invariablemente del carácter esencial de la libertad de prensa para la libertad política. Su concepto no es el jurídico del derecho del hombre, sino el filosófico del sistema operante que vive y se modifica por el consumo de ideas, por lo cual el deber está en asegurar a los ciudadanos cuantas ideas sean posibles para su consumo y en garantizar la libre emisión de ideas a todos los que tengan alguna idea que emitir». La conclusión a que llegaron los norteamericanos, y a la que suscribió todo el mundo, era que la prensa debería ser libre y responsable pero que la cuestión radica en cómo ha de funcionar dicha responsabilidad. Los norteamericanos creen en el autocontrol, en la autocrítica. El sistema que se ha dado en llamar totalitario cree en el control del Estado. Hay una tercera posición que ha comenzado a salir de la Argentina hacia el mundo, y es la dignificación profesional. Era necesario independizar económicamente a la prensa de los intereses extranjeros, para la cual se ha dado un gran paso al independizar algunos servicios públicos, por medio de los cuales se ejercía sobre nuestros diarios una influencia decisiva. El segundo paso sería convertir en realidad lo que el público cree sobre la forma cómo se hacen los diarios, que sus artículos e informaciones son estudiados, discutidos, investigados y escritos por cuerpos de periodistas que trabajan más o menos como los profesores en los institutos universitarios. La estabilidad del periodista, su defensa contra las represalias, especie de inamovilidad semejante a la otorgada a los jueces, interpretadas con el nuevo sentimiento de la libertad responsable de la prensa, conducirá a que los periodistas, verdaderos y respetables periodistas, sean los que realmente dirijan los periódicos. Esto es, mientras los norteamericanos se aferraban al autocontrol o autocensura, en la Argentina de Perón se apelaba ejemplarmente a la dignificación de los periodistas. Como siempre, es el General Perón, quien define los grandes temas. Durante la clase magistral que dio el 25 de junio de 1953, en ocasión de la iniciación de clases de la Escuela de Periodismo "Redactor Perón" del Sindicato Argentino de Prensa, entidad a la que Perón es el afiliado número uno, dijo que: "Cuando se produce la Primera Guerra Mundial, el mundo comienza ya -por eso se llama mundial- a dividirse en dos sectores; todas las fuerzas de un sector se movilizan alrededor de un comando y los órganos periodísticos, formando inmensos grupos de opinión a disposición de los departamentos de Estado o de los Estados Mayores, comienzan a fabricar noticias bombas. Esto da nacimiento a lo que después constituye ya una costumbre, porque desde 1914 hasta nuestros días y quien sabe hasta cuándo, se prolongará, pues el mundo vive movilizado. No se desmovilizaron en 1918 las empresas periodísticas estatales que servían o a los departamentos de Estado o a los estados mayores de los ejércitos de campaña. Las empresas comerciales de publicidad y periodísticas nacen de una circunstancia similar. «Cuando los avisadores se dan cuenta de que les cuesta mucho la publicidad, se deciden a formar sus propias compañías para hacer su propia publicidad, extendiendo los avisos a los editoriales, a las noticias y a todo lo que pueda favorecer la venta de su propia mercadería, y entonces esas inmensas compañías pasan a ser un instrumento más de esos fines". Agrega el General que "es así que la función periodística en el mundo se subalterniza en tal extremo que se pone a esta noble profesión de hacer justicia y de decir la verdad, al servicio de intereses bastardos que la deforman y la denigran". Dijo luego Perón: "todos sabemos que esto es una verdad. Pero no se miente solamente diciendo una mentira, se miente también callando la verdad, que es la forma más hipócrita de mentir. Pero nosotros, entre periodistas, podemos y debemos decirnos la verdad". Dijo además:"Cuando la prensa defiende al pueblo, cuando la prensa educa al pueblo y cuando la prensa defiende los intereses de la comunidad en que está actuando, está cumpliendo con su deber. Pero cuando no defiende al pueblo sino a un sector del pueblo, cuando no defiende ni educa al pueblo en base a retorcidas elucubraciones que llevan más bien a la mentira que a la verdad, y cuando la prensa está al servicio de intereses contrarios a los de la comunidad y de la Nación, no cumple con su deber y es deber de todo argentino terminar con un tal estado de cosas, cualquiera sea el camino que se elija para terminarla. Yo estoy persuadido de que si los periodistas hubieran de manejar el periodismo y no los directorios de las empresas que los financian, o los gobiernos que los manejan, el periodismo en el mundo andaría mucho mejor, y la verdad sería muy distinta de la que nos conjugan hoy en todos los lugares de la tierra. El único que puede defender la verdadera verdad, es el periodista. Nuestra aspiración en el orden doctrinario justicialista está en realizar ese milagro; pensar que algún día en nuestra tierra el periodismo esté en manos de los periodistas, que quien quiera financiar las empresas se conforme con disfrutar de los dividendos, pero que no entre en el dividendo de la noticia, porque ese nos es dividendo que le corresponda a él. «La profesión de periodista, tiene su capital en esa dignidad, solamente respetaremos la idea de los hombres dignos, porque sabemos que sirven a móviles superiores y no a móviles subalternos". Y el sueño de Perón alguna vez será realidad: "Solamente así, mediante ese trabajo paciente de todos los días podremos realizar el milagro a que me he referido: poder poner un día todos los diarios y revistas argentinos en manos de los periodistas, y decirles entonces, como usted entienda, como usted sienta, como usted quiera, defienda desde acá los intereses del pueblo y eduque a ese pueblo y defienda a la Nación". |
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