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Desde estas doradas playas Por Aníbal Kesselman
Hoy no tengo ya la temática del seleccionado argentino de fútbol, un poco por la eliminación sin vueltas a manos de los alemanes, y otro poco porque intento hablar con los vecinos españoles fuera de mi casa mediante monosílabos, buscando escapar a los comentarios socarrones de algunos de ellos acerca de los muchachos de Maradona.
(Lo de hablar con monosílabos es para que no se note que soy argentino, por el tema del mundial, porque no perdí nuestra pronunciación del castellano).
Hoy les quiero enviar una postal del lugar en donde vivo, al viejo estilo de las que se enviaban por cumplir con la familia, con dos líneas que empezaban siempre con las palabras del titulo: "Desde estas doradas playas..." Las ganas de mostrarles con palabras este pueblo, surgieron en mí cuando leí con alegría que la secretaría de Turismo de la Nación se convertía en ministerio. ¡Bravo Argentina! Ésta es una excelente medida, porque brinda a nuestro país la oportunidad de encarar en profundidad el impulso a una verdadera industria, aprovechando la belleza de nuestra geografía y generando el desarrollo social y económico que esta actividad brinda. Y si les cuento cómo es esto por aquí, es porque para España el turismo es como la agricultura y la ganadería para nosotros. Altea es un pueblo que bien podría aún definirse como aldea. Su pasado no muy lejano, es el de una aldea de pescadores y campesinos pobres. Su presente es de pocos pescadores, muchos extranjeros, unos cuantos enriquecidos por la especulación inmobiliaria, y un mar azul con playas de piedras que parecen huevos de dinosaurio, un paseo marítimo con palmeras y bares, una iglesia con cúpula azul y un casco antiguo pintoresco y lleno de recovecos y escalinatas. Es uno de los tantos poblados a orillas del Mediterráneo, pero con características propias. Somos algo así como 24.000 habitantes, de los cuales 10.000 somos extranjeros. Este es un pueblo de turismo residente. Es decir que aquí viven muchos de los extranjeros casi todo el año. El pueblo tiene edificios de no más de 4 ó 5 pisos, viejos en el centro, y nuevos rodeándolo. Y luego están las urbanizaciones, que cubren parte de las montañas y se desparraman por las zonas cercanas. Pero los edificios tienen algo en común, y es que se muestran pintados, con techos de tejas los nuevos, y todos con locales en la planta baja. Las calles son muy cuidadas, las señales y las marcas se mantienen siempre como recién pintadas, y los árboles son, cuando los hay, jóvenes delgados que luchan por crecer. Para que tengas una idea del valor de un árbol aquí, hay en el municipio 3 araucarias, sufridas y de no más de 15 metros, pues están registradas como árboles monumentales, protegidos y cuidado con tocarlos. Aquí las palmeras van bien. Y hay pinos ambulantes..., no me equivoqué, pinos en macetones redondos de unos dos metros de diámetro y un metro de altura, con árboles, pinos en su mayoría, que adornan la plaza del ayuntamiento. En algunas oportunidades, fiestas o desfiles, se retiran los macetones. Ah, también hay una fuente de unos 10 metros de diámetro, con aguas danzarinas y canteros con flores, que se retira del cruce de dos avenidas en desfiles especiales. Y los barrenderos desde las 5 de la mañana. Los equipos limpian aceras y calzadas, hasta tres veces por día. Pero eso sí, es raro que alguien tire algo a la calle. Y los coches no gotean aceite. Cuando algo se vuelca a la calle, por ejemplo aceite, la policía local acude, y lleva en el móvil arena, que arroja sobre el derrame hasta que vienen los del equipo de limpieza. Es decir, todo está montado para una imagen de limpieza, sol, bares, terrazas con sombrillas y mesitas, y unas cuantas fiestas pintorescas para deleite del turista. También hay cosas curiosas. Para 24.000 habitantes casi treinta entidades financieras. 11.000 coches registrados. Los concejales del ayuntamiento toman tareas similares a las de los secretarios municipales de Argentina, el alcalde es profesor de un instituto secundario, un concejal es policía local, otro es artista, pintor, hay varias mujeres, y todos, oficialistas por un lado y opositores por otro, se odian. En el pueblo no quedan cines, pero hay varios supermercados. Aquí tienen amor por los palacios, hay un palacio de espectáculos culturales y artísticos, y un palacio de los deportes. Los bares tienen, casi todos, tragamonedas, y hay cuadras donde hay tres bares. Alguien me dijo que tenemos aquí unos 300 bares, de todo tipo, para todos los gustos. Hay un conservatorio musical y tres escuelas de música. Los negocios se cierran a las dos de la tarde, se reabren a las cinco y se cierran a las 9 de la noche. Hay dos centros de salud llamados ambulatorios, con consultorios externos y guardia de urgencias. La atención es gratuita por la seguridad social. Y hay dos servicios de ambulancias, uno a cargo del ayuntamiento y otro de la comunidad valenciana. Hay algunos "putin club", y mucho consumo de alcohol. Hay tres puertos deportivos y un puerto de pesca. En los puertos, las aguas son transparentes. La única iglesia ortodoxa rusa fuera de Rusia está aquí, con sus cúpulas de oro y materiales traídos de Rusia, con pope y todo. ¿Qué más les puedo contar?, el sol sale sobre el mar porque Altea está en una cala de mar, enmarcado en montañas no muy altas. Aquí está la policía local y la guardia civil. Por el otro lado hay algunos rateros, mafiosos del Este de altos ingresos, algunos borrachos y conductores que violan las normas de trafico. Con esto estoy tratando de pintarles un pueblo turístico. De aquí. En nuestro país tenemos lugares con igual o mayor atractivo. Sólo me resta desear que el nuevo ministerio no repita vicios pasados, como cuando en la época de Menem, el secretario de Turismo gastó fortunas en empapelar todo Buenos Aires invitándonos a hacer turismo en Argentina, con afiches de nuestros paisajes inmensos y costosos. Para que todo el equipo de gobierno, y él también, se fueran a pasar sus vacaciones en Punta del Este. Les señalo algo más. En Argentina limpiar casas como trabajo, no es para todos. Aquí es una tarea que se da igual que trabajar en un banco. Y muchas mujeres trabajan en casa de familia y en empresas de limpieza. Sólo que van a su tarea en un monovolúmen nuevecito... (Que pagan en cuotas). El turismo en España es una industria. En Argentina el turismo es un embrión, mucho de nuestra realidad nos favorece, y mucho de infraestructura y servicios está en pañales. El odio entre oficialistas y opositores ya lo tenemos, hay que desarrollar lo demás. Los dejo, me voy a tomar una caña con tapas al paseo del mar. |
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