Las noticias
Ahora me río Por Aníbal Kesselman
Aunque alguno pueda dudarlo, yo leo Imágenes, que recibo en mi casa aquí en Altea, en la costa mediterránea de España. Recibo no sólo la edición por internet, sino también la impresa, lo que significa que aquellos que temen la lectura de este periódico en ministerios, gobernación y Casa de Gobierno, deben sentir un extraño rumor intestinal al saber que el poderoso aparato de distribución de Imagenes también los expone por estos lares.
Pues bien, una vez aclarado esto, paso entonces a desarrollar el tema del titular. Juan Bruno Tavano. Vi sus fotos en la publicación y un sinfín de recuerdos me envolvieron. El ejercicio de la profesión, especialmente en «Periodismo Sin Etiqueta», me llevó a establecer con él una relación de mutuo respeto, un casi afecto, y broncas que él no disimulaba cuando un comentario o una información se enfrentaba con sus gestiones. Pero más allá de las críticas que desparramábamos sobre el accionar de su intendencia, y especialmente de sus secretarios y asesores, delegados y compañeros de ruta, concejales y caudillos barriales, Bruno Tavano tenía, no sé si una cualidad o un defecto, entre otros, y es que era frontal, y no sé por qué, le molestábamos, pero nos escuchaba. Por eso, al ver las fotos se me ocurrió contarte alguna de las "situaciones especiales", de las que fuí testigo, y que se reflejaron en su momento en mi tarea diaria. Ahora, con años de por medio, y valorando al tipo duro y hasta inocente, del que algún asesor y algún caudillo hicieron uso incorporándolo al Congreso Nacional como diputado, y a la gestión municipal de Lomas de Zamora como intendente, incluso llevándolo a definirse a sí mismo como estadista, ahora creo no dañar a nadie compartiendo alguno de los recuerdos; y si daño a alguno de sus amigos (en las buenas), si se sienten ofendidos porque se los puede reconocer y avergonzar, no me disculpo. ¡Que se jodan! Tavano en el Congreso de la Nación: Habíamos concertado una entrevista con el diputado Juan Bruno Tavano. Éramos «Periodismo Sin Etiqueta», y estábamos ahí, Nancy Creo y Aníbal Kesselman Uno de sus asesores, algo así como su Rasputín por años, nos recibió en el despacho que tenía asignado Tavano en el edificio del anexo de la Cámara de Diputados. No habíamos terminado de acomodarnos en los asientos que nos ofrecieron, cuando apareció él, sonriendo y estrujando nuestras manos en un saludo franco y orgulloso. Era el tipo que de una vida llena de carencias, salido de los barrios marginales, había pasado del barro a ser diputado nacional. Sí que estaba orgulloso, tenía motivos. Como siempre en estas entrevistas, comenzamos hablando de bueyes perdidos, de Lomas, de lo duros que eran nuestras opiniones, de los proyectos que acompañaba con su firma, y sin darnos cuenta, de repente, nos habló de SU PROYECTO. Lo escribo en mayúscula porque es el corazón de esta nota. Él nos miró muy serio, hizo una pausa para darle más fuerza a lo que nos anunciaría y lo largó: "VOY A PRESENTAR UN PROYECTO PARA CONSTRUIR UN PUERTO DE AGUAS PROFUNDAS EN LOMAS DE ZAMORA". Y se quedó callado, midiendo el efecto de sus palabras en nosotros. A su lado Rasputín parecía incómodo, nos miraba con una de esas miradas que tienen algunos, y que según el dicho popular son las un carnero degollado. Nosotros nos miramos con Nancy, y lo miramos a Tavano y nos volvimos a mirar. Creo que a los dos nos dió la impresión de que nos estaba cargando. Y entonces decidí seguirle el juego, y empezaron las preguntas. ¿Dónde?, ¿cómo?, ¿cuándo?... Y Tavano nos explicaba: "En Puente de La Noria. Lomas de Zamora será un centro de desarrollo de toda la provincia, habrá trabajo y crecerá Cuartel Noveno con centros de almacenaje y distribución, llegarán los barcos de gran calado, se dragará el riachuelo, Lomas de Zamora será tan importante como Santa Fé..., los barcos de carga traerán...; estamos preparando ya el proyecto..." Nunca me sentí como en aquel momento. ¡Lo decía en serio! Yo no sabía si seguir con cara de poker o dejar escapar la sonrisa que pugnaba por salir y convertirse en carcajada. Pero Tavano había sido boxeador..., y honestamente me lo daba como primicia. Con Nancy nos quedamos todavía un rato más, escuchando pero me parece ya sin oir. Los dos queríamos preguntarnos cómo podían haberle vendido semejante buzón a Tavano. Por fin nos retiramos, otra vez estrujadas nuestras manos por él, y con el saludo lejano y tímido del Rasputín. Ni te cuento cómo nos fuimos del anexo del Congreso, y cómo fue el viaje a Lomas, y menos te cuento cuál fue el comentario en el programa al día siguiente. Por algún lado anda la cinta grabada del comentario, un proyecto similar al de los viajes espaciales de Menem para ir a Japón en una hora. La diferencia es que creo que a diferencia de Menem, Tavano era honesto. |
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ALGO DE MEMORIA CON SONRISA