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Viceintendentes en la provincia de Buenos Aires Por Carmen Bedoya
La información dice que en el parlamento de la provincia de Buenos Aires, la oposición trabaja en un proyecto de ley que permita crear la figura de Viceintendente. En efecto, la burocracia cargaría en su estructura y los contribuyentes a costas de su bolsillo un nuevo funcionario, que asumiría en caso de que el jefe comunal se ausente o se tome vacaciones.
La idea es que en las municipalidades se vote una fórmula electoral integrada por dos personas, como sucede a nivel provincial y nacional. Si las condiciones de vacancia así lo exigiesen, el funcionario electo como Vice asumiría el cargo para el cual fue votado, que es de carácter Ejecutivo, en vez de hacerlo -como hasta ahora- el primer concejal que acompañó en la lista al Intendente, siendo éste elegido para una tarea deliberativa. Hay quienes piensan, con buena intención, que eso daría legitimidad a los alcaldes que terminan asumiendo sin ser votados, como sucede sin ir más lejos hoy en Lomas de Zamora. No obstante, si no se modifica a su vez la designación del Presidente en los concejos deliberantes, el Vice quedaría en estado político e institucional vegetativo, hasta que el titular renuncie, fallezca, sea suspendido o destituido por el HCD. Hay provincias como Corrientes y La Rioja, en que esta figura existe, pero no es el caso de los caciques del Conurbano bonaerense, quienes ven en la persona de un Vice a un eventual par disputándole el poder. Una suerte de Cobos en potencia. La oposición tienta al oficialismo en la ciudad de las diagonales con dos puntos que integran el proyecto, y en el que sí coinciden los jefes comunales, en particular los intendentes de las mega-comunas del primer cordón del conurbano (varias con más población que muchos estados provinciales). El primero de esos puntos está referido a la autonomía municipal de las comunas, y el otro al incremento de la coparticipación que reciben. Que los municipios tengan autonomía y dispongan de su propia Carta Orgánica, permitiría que cada intendente decida, por ejemplo, la fecha de la convocatoria a elecciones comunales en su distrito, independientemente de las nacionales y provinciales. Esto liberaría a esos caciques del oficialismo de atarse a la suerte electoral de Néstor Kirchner en 2011, algo que en privado no deja conciliar el sueño a la mayoría. Al mismo tiempo que elevaría la chance de obtener un triunfo holgado a nivel distrital a muchos radicales, que enfrentarían a candidatos del FpV o del PJ muy golpeados localmente, sin sustento ni acompañamiento de la sociedad, y daría carta blanca al vecinalismo. Vale recordar que el actual presidente provisional del Senado, Federico Scarabino, impulsó hacia fines del año pasado una reforma política similar, que quedó sepultada bajo la suela del mocasín de Kirchner. El otro punto de coincidencia entre todos los alcaldes, es el aumento del porcentaje de coparticipación que perciben los municipios de la provincia, que elevaría el actual 16,4% a un 20 ó 22%. Este punto chocará contra la muralla defensiva de Daniel Scioli, quien perdería unos 3 mil millones de pesos por año, y no hay señales de que le satisfaga el hecho. La trama es seguida atentamente desde Olivos, desde la casa de Gobierno en La Plata, y desde el resto de la provincia. Hay intereses tanto comunes como contrapuestos en un mismo proyecto, que involucra a oficialismo y oposición de forma simultánea. Nadie se siente seguro de los movimientos de su propia tropa. Muchos ven en este proyecto la sombra de operadores duhaldistas, pero es sabido también que ese fantasma es de uso recurrente y conveniente sin mayor base en la realidad. Si la cosa avanza, menudo problema tendrá el gobernador, puesto que carece del hombre que tenía el control político del parlamento, su vice Alberto Balestrini. También lo tendrá «el primer damo», puesto que con encuestas en la mano, son varios los intendentes que ven arriesgar su continuidad y darán pelea, no mediática ni en la calle, sino puertas adentro del PJ y del mismo FpV. La provincia podría convertirse en un hervidero, y los que más tendrán para perder son los contribuyentes, quienes serán los que deberán solventar los gastos administrativos, políticos y suntuarios de los viceintendentes y sus familias en el poder, más los costos de las elecciones locales. Y es sabido cómo se cubrirán esos montos: vía aumento del ABL, tasas de seguridad y otros subterfugios por el estilo. |
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PROYECTO DE LEY EN LA PLATA
