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“Todos los días sigo aprendiendo música”
Pasé por todos los géneros, de acuerdo también a las distintas edades, desde el rock con Los Beatles, Los Rolling Stones, la cumbia, el jazz y finalmente recalé en el tango. Hoy puedo decir que canto lo que más me gusta.
- ¿Cómo arranca su carrera musical? - Me inicié hace más de cuarenta años en la música. Estudié con una profesora siendo muy chico, en Tigre, porque allí vivíamos, hasta que nos mudamos a la zona sur, concretamente en Lomas de Zamora. Seguí estudiando aquí con distintos profesores, con los grandes músicos y maestros que siempre comparten su saber. Mi instrumento es la guitarra y me dediqué al canto, formado también por profesores que me enseñaron la entonación, la respiración, la impostación de la voz, todo lo que uno utiliza al cantar. Pasé por todos los géneros, de acuerdo también a las distintas edades, desde el rock con Los Beatles, Los Rolling Stones, la cumbia, el jazz y finalmente recalé en el tango. Hoy puedo decir que canto lo que más me gusta. - ¿Cuál es su último trabajo musical editado? - En mi último disco, titulado «Mis Angeles», hay géneros variados: temas instrumentales, cantados, en donde que aparecen chacareras, tangos, funky, tango, música brasileña. Los temas del CD son de mi autoría, y cuento con la inestimable colaboración de músicos invitados. Uno antes corría detrás de los géneros, pero con el pasar de los años descubre que todo se funde, todo es música, y el milagro se produce cuando se une la inspiración del que canta con la aceptación de quien escucha, fenómeno que me acompañó siempre, a Dios gracias. - Imagino que debe haber otro en elaboración. - Sí, porque uno no se puede detener. El fenómeno del arte es dinámico por ser creativo, y uno produce todo el tiempo. Estoy preparando otro CD, exclusivamente de tango, con piano, bajo, bandoneón y guitarra. A lo largo de mi carrera tuve la posibilidad de compartir escenarios con los grandes del tango, como Roberto Arrieta, el polaco Goyeneche, Alberto Marino, Oscar Laborde, Charlo, Nelly Vázquez, Podestá. - Usted mencionó en algún momento que existe cierta diferencia entre el músico y el artista, ¿lo puede explicar? - Es difícil porque se trata de una percepción y es algo subjetivo. El músico es quien se planta frente a la partitura y lee las notas y las ejecuta, con corrección y hasta con maestría; el artista, en cambio, es un intérprete, busca hasta encontrar las emociones que el autor volcó en el pentagrama, y se ubica en el límite, envuelto en una sensación indescriptible. Es una diferencia si se quiere mínima, pero que al se es bien transmitida el público recibe y valora. - Debe ser una experiencia singular estar en vivo frente al público, me parece que allí se advierten las condiciones del verdadero intérprete. - Seguro, si te escuchan en una grabación pueden volver a un tema dos, tres veces, escucharte en distintos momentos, con diferentes estados de ánimo, pero nada se compara con el hecho de participar de un espectáculo. Sobre el escenario tenés la ansiedad del público, ese día y en ese momento, la exigencia porque esa persona te fue a ver, pero que también te ofrece su mundo de ilusión para lo llenes de sensaciones. En ese momento uno se siente a centímetros del suelo, no siempre se está con los pies sobre la tierra. - Así es el arte en general, y cuando se es autor, compositor e intérprete, como en su caso, hay una exigencia permanente de estar abierto al mundo, a la creación, al aprendizaje. - Siempre se aprende, no todos los días uno puede escribir música, y menos piezas magistrales, pero sí aprender, Yo escucho a los maestros con los que me identifico, y aún de los que están en la vereda opuesta a mis gustos. Aprendo de Grela, de Salinas, de Joe Satriani, son todos grandes guitarristas y de todos saco algo, que incorporo y luego comparto también con mis alumnos. - En esta actividad no siempre se trata de uno mismo, sino que hay mucho de acompañamiento a otros artistas. - Claro, así es esta profesión. Por ejemplo, hace poco, junto a un excelente guitarrista de Lomas, una persona muy querida, Roberto Saladino, estuvimos acompañando a Jairo en una serie de recitales. - ¿Quiénes son los músicos con los que integra sus espectáculos? - Generalmente trabajo con un cantante que se llama Juan Batuone, con Gustavo Corrado -que es de Lomas- y es un excelente pianista, con Osvaldo Velázquez en el bajo y yo en la guitarra. Con ellos recorremos todas las tanguerías y centros culturales del país. Contamos con la inestimable colaboración de León Gieco, que nos está ayudado con la masterización de mi próximo disco, y en otro de Batuone. - ¿Cuál es el próximo espectáculo al que se lo puede ir a ver? - Precisamente este mes de julio, el sábado 24, vamos a estar en el teatro El Refugio, en Maipú 540 de Banfield, desde las 22 horas. Vamos a presentar un espectáculo titulado «Escuchame una cosa Vicente», que es el título del último disco que estoy dirigiendo. Espero que a la gente le guste la propuesta, porque estarán los tangos de siempre, los que no pueden faltar, pero la mayoría del repertorio estará integrada por canciones nuevas, con poesía actual, para todos los ámbitos de la sociedad. Antes el tango contaba el mundo desde la luz de los farolitos a gas o kerosen, en una esquina del arrabal o desde el piringundín, después llegó al centro y recorrió el mundo. Hoy, en el siglo XXI, el tango sigue refiriendo con poesía, mística y una crítica aggiornada, la problemática humana, que sigue siendo la misma. |
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ENTREVISTA A VICTOR LASEAR