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EDITORIAL

 

La Esfinge de Tebas

Por Carlos Rubén Escobar

 

La política de Lomas de Zamora es como la Esfinge de Tebas: se devora a aquellos que no aciertan a descifrar sus enigmas. Desde un análisis medianamente objetivo, se pueden advertir señales claras de que el gobierno comunal está atravesando una crisis de incierto final.

 

Por un lado podemos afirmar que la debilidad manifiesta del intendente Insaurralde, vista la integración de su gabinete, le sirvió solamente para llegar hasta aquí. Le quedan todavía unos meses para gozar de la inacción antes de que sus seguros oponentes con vistas a las elecciones 2011 comiencen a operar.

Por otro lado, la oposición ya superó los dedos de las dos manos para contar, y pretende confirmar algunos más para superar la hoy frágil mayoría que le permite a Insaurralde tener el control sobre el HCD.

Si prospera la sumatoria de ediles insatisfechos, y de otros que por órdenes superiores o extradistritales se corren de esta pelea, el oficialismo nuevamente perdería la presidencia del Concejo Deliberante. Luego pasaría la etapa de interpelaciones, luego la suspensión del Intendente y por último ya sabemos el final.

Si bien existen muchas cuestiones para cargar sobre el oficialismo lomense -ninguna de escasa gravedad-, el tema de los medicamentos vencidos es suficientemente válido como para que los concejales tomen partido en tiempo y forma, en algunos casos para no ser cómplices de tamaño delito, y en otros porque asqueados no podrían reprimir la sensación vomitiva que ocasiona tan sólo pensar en este tema.

Tratando de sintetizar, debemos puntualizar que cualquier intento de salvaguardar la imagen de Insaurralde frente a la pérdida de siete toneladas de medicamentos que -estando en poder de la comuna- se vencieron, resulta a todas luces imposible.

Su condición de funcionario con máxima responsabilidad desde hace muchos años, no le permite ahora siendo Intendente eludir ningún cargo o imputación, ni apelar a estrategia dilatoria alguna. Mucho más cuando él conoce el infructuoso resultado de la auditoría interna que le encargara a dos de sus secretarios.

El tema de los medicamentos vencidos, que tomara estado público por las declaraciones del actual secretario de Salud Pública de la comuna lomense, resulta tan contundente como la afirmación que Insaurralde estaba al tanto de la situación, vertida en forma contundente por el titular anterior del área.

La idea de llevar como corresponde el tema a la Justicia, según se viene afirmando, le resta capacidad de maniobra al intendente y envalentona a una oposición que estando ajena al episodio, no quiere verse involucrada en tamaño escándalo.

La falta de organizaciones políticas propias, la escasa opinión positiva de la gente según nuestras encuestas, y la bajísima intención de voto que hemos constatado en la población lomense, hace fuerte y firme la desintegración del slogan "El Futuro que Esperabas". La frase se convirtió en un boomerang, pues la comunidad lomense comienza a interpretar cabalmente que este «NO es el futuro que esperaba ni, menos, el que se merece».

Las contradicciones resultan una constante en la gestión Insaurralde. Analicemos un caso. Mientras el jefe comunal pretende adjudicarse que las visitas de funcionarios nacionales y provinciales constituyen un apoyo pleno a su capacidad, idoneidad, juventud y aptitud para la gestión, son en definitiva incursiones territoriales donde las autoridades controlan que la población tome conciencia de la procedencia de cada plan que se implementa en el distrito.

Insaurralde pretende vendernos que recibe apoyo permanente de altas autoridades, cuando en realidad esta siendo monitoreado, y con justa razón.

Es decir, Scioli no visita Lomas de Zamora para respaldar al Intendente, sino para que le quede claro a los vecinos que es el Gobierno provincial el que abastece a los hospitales, desarrolla los planes de vacunación y paga las vacunas.

Las visitas de la ministro de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, no son para palmear el lomo del intendente, sino para que le quede constancia a los beneficiarios de que el Programa Familias por la Inclusión Social, las pensiones no contributivas, o los Centros Integradores Comunitarios, por ejemplo, son obras del Gobierno nacional.

Cada vez que un alto funcionario pisa Lomas de Zamora, no es para buscar fama junto a Insaurralde en la tapa del costoso diario oficial, sino para controlarlo y reafirmar que los asfaltos, los arroyos entubados, todo es obra de la administración nacional y provincial, con fondos nacionales y provinciales.

Y con razón tienen que controlarlo, vean si no lo que sucedió con los medicamentos del Plan Remediar, que enviaron desde Nación. Es la credibilidad y la responsabilidad de la Presidente la que ponen en juego aquí, haciendo correr la versión de que los remedios habían llegado vencidos. 

Otro tema que ya no se puede ocultar, pues los vecinos lo entendieron, es la cantidad de personas que realizan trabajos comunitarios con llamativas pecheras en distintos puntos del distrito. Algunos creyeron que la municipalidad se ocupaba hasta de los problemas de menor envergadura, como pintar cordones y postes de luz, pero hoy se sabe que son integrantes de las cooperativas pagadas por la Nación.

La administración de las cooperativas es el único punto de contacto con el municipio, y es allí donde cada tanto surge algún chisporroteo por favoritismos y por la solicitud poco elegante de retornos de algunos punteros.

La situación no puede ser peor para Insaurralde, la poca sustentabilidad y coherencia política de su gabinete, la precaria sintonía establecida con la comunidad y la soberbia de no querer aceptarlo, a lo que se agrega la lectura y crédito del diario de Yrigoyen, constituyen en sí mismo un cóctel explosivo, que permite presumir que asistimos a tiempos similares a la traumática retirada de Edgardo Di Dío.

En materia de Seguridad no se queda atrás, adjudicándose la compra de camionetas, cámaras y contratación de personal. Resulta llamativo que sólo con lo recaudado por la tasa de seguridad resulte suficiente para solventar semejantes gastos, porque las cámaras no sólo son el hard, sino también el software, más el tendido de cables, la construcción y montaje de un centro de monitoreo.

En sí mismos, los gastos en esta materia de cámaras son millonarios, y exceden ampliamente los ingresos por la tasa que pagamos a nivel local. La cuestión no es que la gestión municipal se volvió eficiente y austera, sino que al igual que en todos las comunas, es la Provincia la que se hace cargo de los gastos en materia de Seguridad en Lomas de Zamora.

Las camionetas que recorren el distrito con balizas y una o dos personas a bordo, es otra historia, porque no sabemos a ciencia cierta para qué sirven. Si en todos los ingresos al distrito aparecen tapialitos indicando que este es futuro que los lomenses esperábamos, y a pocos metros las camionetas cuidando que ningún vándalo los ensucie o rompa, alguien le debe explicar al intendente que si logra salvarse de la justicia nunca lo logrará del ridículo, y su vuelta le será imposible a la política lomense.

Insaurralde pasará sus días lejos de las changas políticas, no cobrará míseros contratos en el COSEPU (Organismo Controlador de Servicios Públicos) que tuvo la comuna lomense en épocas en que se apostaba a otros modelos. Seguramente se dedicará a la actividad privada con un signo que le marcará la vida. En su antología de los seres imaginarios, Borges menciona a un pájaro norteamericano que siempre vuela hacia atrás, porque no le interesa saber hacia dónde va, sino dónde estuvo.

Inexorablemente, el destino de los lomenses lo garantiza la propia sociedad.

Insaurralde está impedido de echarle la culpa a la herencia recibida, tiene absoluta responsabilidad en las siete toneladas de medicamentos vencidos que Lomas recibió para los más humildes, no puede disimular una flota de vehículos de última generación y primeras marcas paseando como quien mira vidrieras, mientras los verdaderos guardianes del orden cumplen su lucha contra el delito en móviles averiados y en muchas ocasiones impresentables.

Si bien hay tiempo, debemos esperar que la oposición y los concejales conscientes y rectos actúen como corresponde, que la justicia intervenga, y que lleguen los tiempos electorales, para dar por finalizado esta etapa triste, empática con la Alianza de Di Dio, que nos atormenta a todos.

Si hubiera espacio para las recomendaciones, Insaurralde debería declinar en su cargo y expresar por lo menos a sus íntimos, como lo hiciera Francisco I al día siguiente de la derrota de Pravia: "Todo se ha perdido, menos el honor". Pero como no creo que valga la pena sugerencia alguna, habrá que resistir.

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